ImageHoy les traigo un reporte distinto del PTQ Kuala Lumpur en el cual tuve la suerte de ser Juez principal o HJ, como quieran llamarlo. Obviamente todo el informe desde la mirada de una zebra.

Hoy les traigo un reporte distinto del PTQ Kuala Lumpur, obviamente desde la mirada de una zebra.

El pasado 4 de noviembre se llevó a cabo en Buenos Aires el PTQ Kuala Lumpur. Un par de días antes del evento, se me ofreció la posibilidad de ser el juez principal del evento. Ser el juez principal de un torneo, y especialmente de un PTQ es algo que no ocurre todos los días por lo que es un gran privilegio a la vez que una gran responsabilidad. Les cuento: Los PTQs son los torneos de mayor nivel y cantidad de gente que disponemos en Argentina (sin contar el campeonato Nacional) por lo que presentan a todos los jueces, pero en particular al juez principal, una buena posibilidad de no solo demostrarse a si mismo las capacidades sino de demostrarlas al resto de la comunidad de jueces y a los jugadores. Por esta razón, el rol de Juez Principal (Head Judge en inglés o de aquí en más, HJ) se va turnando entre los diferentes jueces (normalmente de nivel 2 para arriba aunque excepcionalmente lo hace algún nivel 1 que este acercándose al nivel 2) para que todos tengan la posibilidad de vivir esta experiencia. Lo malo justamente, es que a cada uno le toca bastante esporádicamente.

Pues bien, llegando al evento yo sabía un par de cosas: iba a ser un torneo con alrededor de 120 jugadores, lo que implicaba 7 rondas de suizo, a las que previamente había que sumarle todo el registro y armado de los mazos (ya que se trataba de un torneo a mazo cerrado) y luego, un draft en el top 8 con sus respectivos partidos para definir el ganador; en suma, un torneo extremadamente largo.

Para cada torneo yo intento (y siempre recomiendo a los demás jueces hacerlo) hacer una pequeña lista con objetivos para el torneo, que luego se verá si se cumplen en mayor o menor medida. Pues bien, considerando la gran cantidad de rondas y, la posibilidad de demoras que podrían llegar a producirse si el torneo no se movía de forma aceitada, mi principal objetivo fue que el torneo se desarrolle sin demasiados retrasos. Para esto, lo primero que intenté prever junto con el organizador, era como haríamos la confirmación de los jugadores. Nosotros sabemos que a gran parte de los jugadores les molesta (y con mucha razón, no voy a negarlo) que se los cite a una hora y que el torneo termine comenzando una hora más tarde. El problema es que hay ciertos procedimientos que si o si deben realizarse para estar seguros de que:

Todos los que vinieron a jugar estén en la lista de preinscriptos

Los que estén en la lista pero no hayan venido, se los retire

Anotar las inscripciones tardías lo que depende de cuanto lugar queda

Este es un proceso lento y el cual siempre estamos intentando mejorar por lo que si alguno tiene una recomendación o comentario al respecto, bienvenido será!

Una vez terminado esto, sabíamos que teníamos alrededor de 140 jugadores, lo cual implicaba que estábamos, primero, ante el mayor PTQ limitado en la historia de Buenos Aires y, segundo, que en vez de 7, serían 8 rondas.

Dentro del Staff estaban también Pedro Rios Bonoris y Yamil Morales (jueces nivel 1) y Adrián Estoup y Andrés Moro (jueces nivel 2), a lo que se suman Juan del Compare como organizador y scorekeeper, Alejandro Raggio que se ofreció a venir voluntariamente al torneo como sombra mía (osea, básicamente para seguirme todo el día y que los dos podamos aprender mutuamente de cómo hace o haría las cosas el otro). Sumado a esto, teníamos esa vez un reloj grande y equipo de sonido, los cuales hicieron las cosas mucho más fáciles ya que no es fácil andar gritando ante 140 personas los diferentes anuncios y/o avisar el tiempo.

Image Durante el registro de los mazos, hubo confusión (en parte por culpa mía) acerca de cómo anotar las tierras básicas premium, que hacer con las cartas de Tokens que vienen y que pasa si por ejemplo, me quedan 74 cartas, o tengo 7 raras, etc. De un tiempo hacia aquí, la distribución de cartas y rarezas en los paquetes de torneo viene siendo un tanto más azarosa, por lo que es cada vez más difícil hacer un anuncio general respecto a que hacer con ciertas cartas, qué se pasa y que no, por lo que finalmente decidí (y creo recomiendo de aquí en más) simplemente pasar todas las cartas que se hayan recibido (ya sea foil, no foil, tokens, tierras, etc).

Finalmente y luego del registro y armado de los mazos, la primer ronda comenzó a las 12, tal como tenía estimado. El torneo se llevó adelante sin mayores dificultades aunque con bastante acción ya que, con dos de los jueces haciendo chequeos de mazo, el salón de juego quedaba un tanto desatendido por lo que constantemente había llamados con preguntas aunque pocas con mayor dificultad que: “Lee la carta otra vez y ahí esta tu respuesta”. Una pregunta que si estuvo muy interesante y que causó dudas en muchos de los jueces que había en el torneo (ya sea trabajando o jugando) era la interacción de Oblivion Ring con un Aura, en ese caso, con Lignify. La pregunta era, ¿que pasa cuando el Oblivion Ring deja el juego si yo había removido un Aura de mi oponente? La respuesta, aunque no parezca la más lógica es que el Aura entra bajo el control de tu oponente (ya que el es el propietario) pero es el que controla la habilidad del O.Ring el que decide  qué encanta (para más datos consulten la regla 212.4j). Fuera de esto, no hubo nada demasiado interesante en lo que a reglas refiere, y de hecho, durante todo el torneo no recibí ninguna apelación, por lo que al parecer los jueces anduvieron bastante afilados (o bien el set no presenta mayores problemas, lo cual suele suceder en torneos limitados).

En la ronda 6 se descalificó a un jugador que intentó intencionalmente cambiar el total de vidas y que, luego durante la investigación intentó mentirle a los jueces y ocultar algunas evidencias de lo que había hecho: mal, mal, mal.

Finalmente, y luego de 8 largas rondas, se dio comienzo al draft, el cual fue llevado adelante por Adrián para luego seguir con 3 rondas, las cuales se hicieron, por uno de los lados de la llave, bastante extensos con lo que el torneo terminó cerca de las 12 de la noche.

En conclusión, fue un torneo extenso, tal vez de los más extensos que hayamos hecho aquí pero tanto el staff del torneo como los jugadores, pudieron llevarlo adelante sin dejarse caer por el cansancio. Mis felicitaciones a Matías Rodríguez por haber conseguido el premio mayor, al finalista (y compañero de zebra) Franco Bonazza, así como a todos los que contribuyeron a hacer un gran torneo.

Para la próxima entrega (ya que no entraba todo en esta) veremos como puede uno certificarse como juez. Hasta la próxima!

Damián Hiller

DCI  Level 3 Judge

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