Queridos amigos, hola de nuevo. 

Como todo el mundo sabe, en 2014 Argentina va a tener su GP y toda la comunidad está super entusiasmada con esa perspectiva. Hasta tal punto se puede observar la ansiedad de los jugadores ante este evento que en varias tiendas se está empezando a jugar Standard mucho antes del comienzo lógico de la temporada con la idea de “ir preparándose para el GP”. 

Personalmente, no soy el mayor admirador de Standard. Algunas veces, el metagame me resultó más divertido y otras menos pero, por norma general, debo decir que no es mi formato favorito. Así que cada año, cuando llega el comienzo de la temporada, trato de ponerle al mal tiempo buena cara y ver qué mazo me armo. Y cada año con mayor violencia constato que armarme el deck de mis sueños me resulta cada vez más caro.

Es el tipo de cosas que normalmente no nos detenemos a analizar porque parecen tener una respuesta evidente. Finalmente vivimos en Argentina así que todo suele aumentar su precio con respecto al año anterior. En la cuna de la especulación y la avivada, ya estamos acostumbrados a que desde el efecto tequila hasta el estallido de la burbuja inmobiliaria pasando por la revolución en Ankara, todo sea una buena excusa para que el almacenero nos aumente la leche, los fideos y… las Magic. Incluso llegué a pensar: “Lo que pasa es que el pan aumenta todos los meses un poquito y ya no lo comparás con el año pasado sino con la semana pasada. En cambio, como el mazo Standard te lo armás una vez al año, sentís el impacto de la inflación anual todo junto.” Y algo de eso hay. 

Encima, las cartas son importadas por lo que dependen del factor dólar que es uno de los grandes fetiches de nuestra cultura nacional ¿Quién sabe cuánto cuesta un dólar? ¿Qué dólar? ¿El oficial, el turista, el paralelo…? 

Así que las respuestas obvias venían siendo: inflación local (del orden del 20% anual) y la devaluación del peso (alrededor del 800% desde el 2001 a la fecha). Sin embargo, yo seguía sintiendo que había otros factores a considerar y que se me estaban escapando. Algo que “objetivamente” encarecía los mazos actuales con respecto a los de años anteriores ¿Había algo más? ¿Algo que no obedecía solamente a los condicionantes económicos sino que era intrínseco al desarrollo del juego?

En eso pensaba mientras hojeaba una carpeta de precios exorbitantes. Entonces el dealer, poniendo cara de gurú de las finanzas porque cursó Economía en el CBC, interrumpe mis reflexiones y me tira un “Esto es todo oferta y demanda y el que dice otra cosa es porque no entiende nada”. Y yo no le dije otra cosa pero seguía con la idea de que no estaba entendiendo del todo.

En ese punto solo me quedaban dos opciones: tratar de responder a las preguntas que me estaban obsesionando o meterle caño al kioskero de al lado para comprarme una “Elspeth, campeona del sol”. Por suerte, me decidí por la primera.

En ese plan, convoqué a los principales economistas del país (pero me cobraban muy caro así que decidí prescindir de ellos) y a los más destacados jugadores de mi barrio (que me comieron todo lo que tenía en la heladera y se fueron) para analizar las causas de este fenómeno. Viéndome solo y con la pregunta sin responder, decidí conectarme a Internet y ver qué podía deducir. Fue un trabajo arduo y de a ratos me ganaba la paranoia. Varias veces durante la investigación, me desperté a la madrugada repitiendo ─“Todos quieren mi dinero” ─mientras me chupaba el pulgar en posición fetal… Pero finalmente lo descubrí ¿Quieren saber la respuesta? La verdad está aquí abajo. Sigan leyendo.
 
El trabajo de campo
 
Más o menos al mismo tiempo que yo empecé a jugar este apasionante juego, Kai Budde ganaba el Pro Tour de Chicago jugando “Rebels” y dejando en el top 8 a Jon Finkel que jugaba “Fires”. Inevitablemente, estos tipos (y sus mazos) resultaban referentes para todos los demás jugadores del mundo que queríamos ser igual de grosos que ellos y creíamos (igual que creen los niños de ahora) que el camino para alcanzar la áurea fama, la fortuna y la gloria era copiarle los mazos.

Y lo hacíamos

Ese año, las mesas argentinas estaban atiborradas de “Fires”, “Rebels” y los otros dos mazos que también hicieron top en ese Pro Tour: “Counter Rebels” y “Blue Sky”. Sin embargo, Kai Budde siguió habiendo solamente uno y la mayoría de los que le copiamos la lista seguimos siendo unos randoms.

Ni loco, me voy a poner a analizar las mecánicas, los puntos fuertes y los puntos flacos de estos amadísimos decks. Es tentador dejarse llevar por la nostalgia de hacerlo pero sé que a la mayoría de los jugadores actuales no les aportaría nada útil. Sobre lo que sí quiero detenerme es en el punto que motiva este artículo ¿Cuál era el costo de construir esos mazos? ¿Cómo podría calcularse? 

Evidentemente cualquier parámetro económico va a resultar muy distorsionado por los movimientos del mercado: inflación local, inflación en USA, alteración de las relaciones de oferta y demanda, popularización de los dealers, desconocidos por aquí en aquellos tiempos, etc. No obstante, hay algo que se mantuvo constante en todos estos años: Los boosters siguen trayendo una rara ¿no? Esa relación de diez a uno entre raras y comunes hace que una rara que se usa en un tier one valga unas diez veces más que una común que se usa en el mismo mazo.

“¡Bien, profe! ¿Dónde aprendiste a remarcar lo obvio?”

Paciencia, muchachada ansiosa. Ya sé que lo que estoy diciendo lo sabemos todos pero ¿Ustedes contaron cuántas raras tenían los mazos de Finkel y Budde?

21 raras el Rebels
27 raras el Fires
¿Cuántas raras tenían el “Counter Rebels”? 16
¿Y el “Blue Sky”? 12
Un promedio de 19 raras por mazo… y está claro que no estoy analizando los macitos que jugaban unos nenes en el patio de la escuela sino el Top 8 de un Pro Tour. 

¿Quieren analizar cuántas raras lleva un mazo Standard ahora?
Este año, todavía no comenzó la temporada Standard pero podemos tomar el ejemplo del Pro Tour Barcelona 2012:
Finkel 22 raras/míticas
Da Rosa 35 raras/míticas
Blohon 37 raras/míticas
Nagai 32 raras/míticas
Promedio 31,5

¿Qué pasó y por qué pasó? Son las preguntas que intentaremos contestar. Pero hasta acá ya resulta evidente que armar los mazos del Top 8 de 2012 va a resultar mucho más difícil que armar los del 2000. Es necesaria una mayor cantidad de un recurso escaso (las raras), por lo que se necesita abrir mayor cantidad de boosters para conseguirlo y eso hace que el costo aumente.
 
Las teorías
 
Quiero aclarar que si bien hasta acá he tratado de ser lo más objetivo posible, lo que sigue resulta perfectamente discutible y opinable… por lo tanto, corre por mi cuenta.

¿Por qué los mazos llevan más raras ahora que antes? ¿Es casualidad o el equipo de diseño de Wizards está complotado con la CIA y los extraterrestres para hacernos gastar más plata?

Creo que (salvo por la CIA y los extraterrestres) me inclino por la segunda respuesta pero eso solo abre otros interrogantes: ¿Cómo lo hicieron y cuándo que no nos dimos cuenta?

El profe tiene todas las respuestas, pequeñines, pero que quede claro que lo que digo acá no se lo pueden contar a nadie porque es sumamente peligroso (sí puede pasarle el link y recomendarle el artículo… eso es completamente seguro).
 
El factor mítico
 
El primer manejo y el más obvio fue la aparición de las cartas míticas. Tras muchísimos años de juego, Wizards inventó una rareza nueva que podría traducirse en “más raras que las raras”. Si la frecuencia de aparición de las míticas es cuatro veces menor a la de las raras, es de suponer que una mítica que va en un tier one alcance un valor cuatro veces superior a una rara que se juega en el mismo mazo (siempre contando que ambas se jueguen solamente en ese mazo). En el momento de su aparición, la verdad es que las míticas no eran la gran cosa y sus efectos generalmente eran más bien anecdóticos pero con el paso del tiempo, Wizards reservó a las cartas más desequilibrantes esa rareza, lo cual le garantiza a la empresa que tengan que abrirse cuatro veces más cantidad de boosters para abastecer al mercado. No ganan millones por ser tontos estos chicos.
 
El factor bomba

Este es, a mi juicio, el elemento más importante para explicar no solo el aumento en el valor, sino también el cambio en la construcción de los mazos en general. Yo empecé analizando el Standard de Máscaras/Invasión, pero si siguiera avanzando en el tiempo nos encontraríamos con que en cada bloque, Wizards te daba un deck bastante armado.

Así como vimos el “Rebels”, en Odisea tuvimos el “U-G Madness”, en Embestida el “Goblins” o el “Elfos” y en Mirrodin el “Affinity”. Todos los mazos que les estoy diciendo tenían una base bastante ancha de comunes, menos infrecuentes y pocas raras. Abriendo una caja de boosters, tenías un tier one prácticamente terminado.

En mi opinión, el primer bloque en el que esto no pasó fue en Kamigawa. Mejor dicho, no es que no haya pasado sino que funcionó muy mal. Las mecánicas e interacciones que ofrecía el bloque eran tan malas (yo jugué ogros y demonios y a un amigo todavía le decimos “Turbo” por su mazo “Turbo Zuberas”) que los pro tuvieron que alejarse de ellas y construir otras alternativas. Como resultado, el mazo más estable del bloque resultó el “4 Colours Gift”. No voy a transcribir el listado porque ya listé demasiados mazos en este artículo, solo describiré la estructura: Cuatro copias de “Anciano de la tribu Sakura”, “Alcance de Kodama” y “Regalos no entregados” a lo que se le sumaba TODAS LAS BOMBAS DEL FORMATO. ¿No les suena de algo? ¡Exacto! Es la misma mecánica (patética, si me permiten decirlo) del último Standard post m13, o mejor dicho post Thragtusk. Reemplacen los Sakura por “Peregrino de Avacyn” y los Kodama por “Visión lejana”, sáquenle los Gift que son muy complicados y te hacen pensar (“¡Jugar una carta por turno es la posta, papá!) y van a tener los mazos del último Standard.

Ahora, creo que resulta evidente de qué manera esto influye sobre el hecho de que los mazos empiecen a tener cada vez mayor cantidad de raras. Dejando de lado la sinergia, el determinante para incluir una carta en tu mazo será cada vez más su power level individual. Si las cartas más desequilibrantes suelen ser raras… los mazos tuvieron que llenarse de raras.

Pero este punto también determina los dos factores que siguen
 
El factor multicolor

Siguiendo con el ejemplo anterior, podemos observar otro cambio importante. Mientras los mazos “prefabricados” que mencionamos antes solían jugar uno o dos colores, el “4 Colours Gift”… estaba por decir una obviedad.

Efectivamente, si queremos construir un deck que soporte todas las bombas del formato, nos vamos a encontrar con que las bombas son de distintos colores. En el caso del mazo de Kami eran cosas como “Meloku”, “Yosei”, “Kokusho”, “Kodama, el árbol del norte”. En el caso del último Standard serán “Thragtusk”, “Ángel de restauración”, “Maestro de caza de las colinas” y “Aristócrata de Falkenrath”. Eso nos fuerza a jugar una base de mana multicolor y muchas tierras no básicas que (¡Oh, casualidad!) son raras.   
 
El factor estrella

“Lin Siivi”, “Piledriver”, “Ravager”… cada una de estas cartas es, sin duda, la estrella de su mazo. La carta que querés robar en cualquier momento del juego y que puede desequilibrar la mesa a tu favor. No obstante, hay que considerar que las tres cartas son excelentes en su deck porque generan una sinergia increíble con el resto de las cartas que las acompañan pero por sí mismas no son tan desubicadas. 

Otras veces pasaba que una carta era tan buena y versátil que entraba en varias mazos. Si analizan las listas del 2000, claramente, esa carta es el “Puerto Rishadano”. Tal vez su efecto no era tan devastador como el de las tres que mencionamos antes pero lo que hace, lo puede hacer en cualquier lado y sin depender de otras interacciones. Esto aumenta tremendamente su demanda y por lo tanto su valor. Por eso el Puerto fue la carta más cara del formato (22 u$s… nada comparado con los 50 que hoy cuesta una “Voice of resurgence”) y estuvo prohibida en el bloque de Máscaras. 

Ahora bien, si vamos a construir los mazos basándonos en el power level de las cartas y no tanto en sus interacciones, se va a generar otro fenómeno y es que la estrella de tu deck TAMBIÉN ES  LA MEJOR CARTA DE TODOS LOS OTROS. Una vez más, podemos remontarnos a un ejemplo de Kamigawa: “Jitte de Umezawa” entraba en prácticamente todos los tier one. Y no es solo que “entraba” sino que pesaba muchísimo en la mesa y fácilmente podía definir el partido. En el último Standard, obviamente, la carta fue “Thragtusk”. Todos los mazos lo jugaban y si no tenían verde, lo splasheaban para meterlo.
 
Conclusión

Si bien es evidente que la economía de nuestro país siempre fue bastante caótica y que eso afecta todos los órdenes de nuestra vida, creo que resulta bastante evidente a partir de lo expuesto que el equipo de diseño de Wizards, trabajando obviamente en el objetivo de maximizar sus ventas, procura que las cartas jugadas sean en su mayoría raras para que sea necesario abrir muchísimos boosters para abastecer el mercado. En ese sentido, orienta y dirige el juego de tal forma que los mazos resultan “objetivamente” más caros año tras año.

Antes de terminar, quisiera aclarar que las estrategias de Wizards no son únicas ni constantes. Los distintos bloques fueron rotando las mecánicas y orientando el juego en diferentes direcciones: Lorwyn con los mazos tribales fomentaba el monocolor mientras que Alara nos alentaba a jugar al menos tres (también es cierto que el año de Lorwyn fue el primero que tuvo cuatro expansiones, que es otra forma de aumentar las ventas). Return to Ravnica nos empujó hacia el multicolor y Theros con la habilidad de Devoción parece revivir los mazos monos.

Evidentemente, los elementos a analizar son muy diversos y exceden lo que se puede desarrollar en un artículo pero creo que al menos lo dicho sirve para tener una aproximación general. 
Como siempre, espero los comentarios y opiniones… y si me llega a pasar algo, ya saben fue el equipo de diseño de Wizards que está tratando de que no le cuente al mundo mi descubrimiento.

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