Volver a Magic, ese amor que nunca se olvida (Y al que siempre se vuelve)

Si sos nuevo en esto, tal vez no entiendas de qué voy a hablar. Seguramente los jugadores que han estado en Magic  los últimos 3, 4, 5 años de forma seguida se les dificulte pensar en, siquiera alguna vez, dejar los cartones abandonados en algún cajón, o desterrados en una bolsa  en el galpón del fondo. Sin embargo, a muchos jugadores viejos, les ha ocurrido una o más de una vez ese desamor, ese desencuentro, ese abandono con el Magic. Me permito dejarles mi historia a modo de ejemplo:

Allá por el 2001, en el IMPA (colegio de Quilmes en el que muchos jugadores habrán dado sus primeros pasos como players), yo “cursaba” el 1er año de la secundaria. Digo “cursaba” porque eran muchas más las mañanas en las que estaba en el centro de Quilmes fumando en la plaza, desayunando en el McDonalds o boludeando por ahí esperando que pase el tiempo para volver a casa. Poco duraron las excursiones antes que los directivos del colegio llamen a mis viejos para informarles de mis ausencias. “Leo, si te compro un mazo de cartas con las que juegan tus compañeros, te dejarías de ratear del colegio?” me preguntó mi vieja un día mientras viajábamos en el auto hacia el colegio; era más que nada un incentivo. Nunca supe cómo ella tenía conocimiento del juego de cartas ese, por mi parte seguro no sabía nada de ello. Las pocas veces que había visto un mazo de Magic, era cuando se los pateaba a los chicos que tiraban algo en el pasto durante los recreos para jugar allí casual. (Si alguno está leyendo esto ahora, chicos, mil disculpas… No tenía idea de lo que hacía). Tampoco supe bien porqué contesté lo que contesté, sabiendo que me iba a tener que ir olvidando de mis actuales amigos de plaza, McDonalds y boludeo, pero respondí  “Si”. A las pocas cuadras tenía en mi mano un mazo de Invasión y una promesa que cumplir. Si bien el mazo estaba $50 en aquel entonces, mi vieja hizo malabares para llegar a comprarlo… no olvidemos, 2001…

Sin tantas vueltas, a quién le importa cómo conocí el Magic. Tampoco creo que a ninguno le cueste creer cómo me hice adicto al juego, ni la plata que invertí, ni las explicaciones que hay que dar para jugarlo (al menos a esa edad). Se acercaba el viaje de egresados, no había plata por ningún lado, el país hecho mierda, Magic desapareció de Yoshi (para nosotros, único lugar en el mundo donde se podían conseguir esas cosas… no había internet prácticamente y lo poco que había no se usaba para el Magic). Y bajo esas y otras circunstancias personales, pum!! Uno decide las cosas, en mi caso, vender todas o la mayoría de mis cartas al menor postor (si, así de estúpido) para poder irme a Bariloche al año siguiente. Corría ya el 2002.

Es increíble pero el tiempo vuela. Durante los siguientes 11 años, habré visto la bolsa donde guardaba las pocas cartas sobrantes (permítaseme el término “guardaba” ya que  aquello no era guardar sino más bien dejar tirado) unas 5 o 6 veces, pero no dejaba de pensar en el juego. Si, así como una noviecita que se queda dando vueltas en la cabeza aunque pase el tiempo. Era algo enterrado entre novias, familia, trabajos, etc, etc, etc, el Magic era solo un recuerdo, hermoso, añorado, pero un recuerdo nada más. Si me hubiesen preguntado en ese momento, para mí, Magic había muerto y ya nadie lo jugaba. A veces solo recordaba con melancolía las cartas intentando rememorar cómo se jugaba. Recién en la mudanza que me llevaba a convivir con mi actual señora volví a ver la bolsa con cartas con detenimiento; con un Smartphone en la mano, fue más fácil localizar dónde y cuándo se juntaban a jugar en la zona. Admito sorprenderme al ver que Yoshi seguía abierto y que había reuniones semanales de jugadores, pero… qué iba a hacer yo entre medio de chicos de 11 a 16 años a mis casi 30? (ese era mi recuerdo: chicos adolescentes jugando en el sótano). Fue una sorpresa que justo mi vuelta coincidiera con el “magic celebration” festejado en Septiembre de 2013, así como la de encontrar a personas de mi edad, menos y más también.

¿Cómo es volver al juego después de tanto tiempo? (en mi caso 11 años) Difícil, con otra cabeza, más competitivo, con dos mil cosas por aprender: muchas mecánicas “nuevas” (poniéndome a pensar me perdí de casi 36 tiradas nuevas) y viejas que ya no funcionan de la forma que lo hacían antes (quemaduras de maná, resolución de hechizos en pila, etc). Nuevos formatos, ¿qué era eso de modern, Commander, dónde fue a parar extendido? Nombraban a karn y yo les hablaba del silver golem como la única en existencia (una de las pocas cartas que no vendí aquella vez, al dejar todo, y que hoy me acompaña en mi mazo daretti en Commander…  Mycosynt Lattice + KSG adiós tierras). En fin, no es fácil, pero tampoco imposible, Magic sigue siendo Magic a pesar de todo, la gente que reúne sigue siendo buena gente en su mayoría, buena onda, confiable y dispuesta a ayudar (no hagamos excepciones por favor), sigue estando esa mística impoluta a pesar de los años, nos permite pensar, divertirnos, sociabilizar. Magic es eso que te come la cabeza casi todos los días, una semana sin jugar y te queman las manos… Haber vuelto a jugar, es una de las cosas más lindas que me han pasado en los últimos dos años y aconsejo a todo aquel que dude si volver, que lo haga, si abandonó por un enfoque de la sociedad que lo compone, que descomprima, solo es un juego; a aquel que se fue por temas monetarios, Magic tiene tantas variantes y la gente es tan copada en general que siempre algo aparece, al que se fue por cansancio… vamos, nadie se va porque se cansa del Magic. Si hoy me preguntan, no volvería a dejar el juego nunca más, pero quién sabe, tal vez vuelvan las cartas a la bolsa y al galpón del fondo, solo que esta vez necesitaría un volquete. Vos, ¿alguna vez dejaste Magic?

 

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