Otra vez tengo el gusto de poder dedicarles unas palabras y de a poco ir construyendo este pequeño espacio al cual hemos llamado "Casual Corner".

Hoy vamos a hacer un viaje por lo que fue la experiencia que nos brindo la celebración de la "Liga Estandar" en Yoshi y postergaremos un tiempo el relato que hace a la travesía que realizamos para hoy poder estar jugando en donde nos reunimos, la cual tuve el agrado de repasar mientras viajaba en tren el otro día con el nunca ausente Nekratall, alias Jairo; o al revés, no recuerdo.

Como toda nueva experiencia siempre se enfrenta con un poco de excitación un tanto superior a la habitual, definitivamente mis pocos conocimientos de formato me llevaron a postergar a mis enanos favoritos (kithkins) y optar por un mazo que pretendía sorprender. Desgraciadamente la sorpresa me la lleve yo al darme cuenta lo vulnerable de mi "estrategia", modestia aparte.

Decidí jugar con Boros. Si bien la temática boros es propiamente extendido hoy en día (y ni tanto), pensé que tal vez realizando algunos cambios para que sea legal podría llegar a ser la sorpresa. Teniendo en mente cartas como Battlegate Mimic, Scourge of the Nobilis y la poderosa Figure of Destiny creí lograr algún tipo de sinergia extraña. Renunciando a cartas Char y Lightning Helix las cuales remplace por cartones ineficientes e inoperantes, pero legales.
Y así me mande, "sin posibilidades" y más inflado por mi propia autoconfianza que por las propias posibilidades reales de salir bien parado.

Nunca me gusto jugar mazos de lista, considero importantísimo que los jugadores quieran y tiendan a innovar. Siempre es "sano" meterle mano a un mazo, por supuesto que es bueno ver listados y analizarlas, pero si no ejercitamos nuestra materia gris a la hora de la estrategia, para analizar el metagame y las posibles variantes no contempladas (a mi humilde criterio) tendemos a estancarnos. Mucho gusto me dio cuando un jugador (desconocido por mí) en un torneo extendido me dijo que había disfrutado la partida porque yo "era un jugador que innovaba", por supuesto, me había ganado; pero eso no viene al caso.
Una vez que llegué a nuestro sótano noté que estaba mas concurrido de lo habitual, saludé a "los que tenía a mano" (suelen ser demasiado, y no es por ser descortés, pero la ceremonia del saludo es un poco aparatosa, uno no sabe si saludar con un "beso", un apretón de manos, un abrazo, etc.), así que saludo a dos o a tres y la doy por finalizada.

La idea principal de este tipo de certámenes es atraer jugadores nuevos. Si bien nuestro humilde torneo Legacy de comunes se planteo desde ese punto, pronto demostró no ser tan eficiente en ese aspecto y si serlo en hecho de traer jugadores "viejos" retirados, y esto tiene bastante lógica. Si a un novato le bajas: Pantano + Dark Ritual + Mourning Thull + Edge of the Divinity en turno 1, dándote una 4/4 con evasión y lifelink haría que corra a su casa casi a punto de llorar. Así las aguas quedaron bien diferenciadas.

Mucho gusto me dio ver pibes que con sus preconstruidos "apenas" tuneados, le ponían mas onda que cualquier avinagrado del magic geronte como uno. Luego de unas explícitas y como siempre concisa instrucciones del juez respecto de cómo obtener "puntos planeswalker" arrancó la liga amistosa, a todo esto yo llevaba adelante una partida casual la cual me llevo a escuchar todo medio de refilón.

Del otro lado de la sala los "comuneros" (dentro de los cuales me incluyo, pero no ese día) iniciaban las hostilidades amontonados mirando la pequeña hoja A4 en la cual aparecen los nombres de sus oponentes.

Lo bueno de esta Liga es la libertad cuasi anárquica y hermosa que existe a la hora de elegir tu oponente. Uno puede jugar con quien quiera dentro de la liga y reportar sus victorias, no hay presiones, ni esa expectativa apremiante de los torneos. Todos "pululan" por ahí desafiándose cuales "maestros poquemon" (desafortunada metáfora, ya lo se).
Mis primeras dos partidas fueron contra un oponente con el que me gusta jugar, existe como una "rivalidad" sana la cual siempre lleva a enfrentarnos, de forma casual y festejada cuando es en torneos. Fanático del mono-red empezamos a golpearnos una vez más.

Tengan en cuenta que esto fue el sábado y ya han pasado unos días hasta la fecha, tengan en cuenta también que ya no soy el joven viril y sagaz de 15 años que eran antes, así que puede ser que mi memoria flaquee un poco. Si cometo algún error y los que estuvieron allí presentes lo notan háganmelo saber.

Jugamos dos veces, si mal no recuerdo (tal vez hayan sido tres, leer de nuevo el párrafo anterior), lo que si recuerdo son varios cartones en la mesa; como el Demigod of Revenge, los Ghitu Encampment y la Figure of Destiny que bajaba todos los turnos. Te quema tus bichitos y te pasa por arriba como un colectivo, definitivamente una temática muy grata de jugar pero no de enfrentar.

De un momento a otro esa cosa inestable que decidí jugar comenzó a funcionar contra todo pronóstico, pude sacarle unas victorias; si podía soportar la embestida que era ese mazo, definitivamente no me puedo quejar; uno de los mejor armados de la liga.
Luego de verme envuelto en llamas y de apagarme las mechas que todavía chispeaban vino lo que llamare "la peste verde", si, los interminables elfos.

Creo haber perdido la cuenta de contra cuantos mazos de elfos jugué (mínimo 4). La historia de los elfos en magic se escribe desde hace mucho tiempo, teniendo en cuenta de que la primera edición de "Llanoward Elves" data de "Alpha" no hay mucho más que decir. Estos míticos personajes de sexualidad alternativa (y esto no es bueno ni malo) poblaron las leyendas desde el D&D hasta las obras de Tolkien; el único problema es que hoy poblaban la mesa de mis rivales.

Grata fue mi sorpresa cuando descubrí que mi mazo "Frankenstein R/W" podía doblegar la fría disciplina de estos sujetos verdes. Me dediqué a quemar sus elementos principales (como los generadores de maná y sus hinchadores como la Imperious Perfect) y el resto era pegar, pegar y pegar. Me fue relativamente bien contra estos mazos y sus variantes (con splash negro por ejemplo), todo era cuestión de robar los suficientes "removals" y daños como para sacar lo que podía ponerme en problemas. Las veces que perdí, perdí por propia estupidez mía al asignar mal las bloqueadoras; y no contare mas al respecto para no pasar mas vergüenza de la que pase en esa situación.

Luego de una más que satisfactoria cacería de elfos (pero debo admitir que muchos me dieron de comer sabroso) llegaron sus hermanos lejanos: blanquitos, petisos, fascistas; si, adivinaste, Kithkins.

Siempre me resultaron simpáticos estos pitufos blancos, es más, poseo un mazo a medio armar el cual no se si algún día lo terminaré, pero si lo hago, será por el simple hecho usarlo "de una vez por todas".

Contra estos muchachos no jugué tantas veces como contra mis amigos verdes y definitivamente no me fue tan bien como contra ellos.

Imaginen cientos de enanos blancos cayendo uno detrás del otro, no hay removal que aguante; y para peor todo fuego que saliera de mi baraja estaba bajo al atenta mirada de un siempre oportuno Burrenton Forge-Tender, así que deduzcan por ustedes mismos mis posibilidades de triunfo. Derrotado sin más decidí enfrentarme nuevamente a estos enanos pero en otra versión armada de forma distinta (cuyo propietario me pidió que lo nombrara pero por ahora no lo voy a hacer). Nuevamente fui derrotado por mi propia incompetencia al jugar mal un Incinerate y perder con eso cualquier posibilidad de ganar, bueno, así se aprende, aunque algunos no aprendemos nunca.

Revisando mis incomprensibles anotaciones no encuentro más partidas que me llamen a recordar, solo sacaré un par de conclusiones y pasare a despedirme hasta la próxima (en la cual pretendo continuar la historia iniciada en "casual corner #1").

Este es definitivamente un formato muy ameno, lleno de libertad y de premios Premium. Nos ofrece una alternativa un tanto empaquetada pero divertida. Elementos como poder inscribirte con la compra de un buster o bien, si traes gente nueva ganas puntos, hacen que la gente se motive y la familia del magic crezca, de a poquito y constantemente.

Me quede con muchas ganas de jugar contra cierto mazo treefolk que andaba dando vueltas por ahí, también contra un Bant, un Esper y un Naya que se escaparon de mi lista por falta de tiempo; espero poder encontrarlos el sábado que viene.

Cuando llegué a mi casa, cansado y con pocas ganas de todo, desarmé mi mazo y me puse a analizarlo; para descubrir que tal vez boros no es lo mejor para jugar en estándar teniendo en cuenta que tan solo en Eventide salieron cartas aplicables a este (tal vez una mas en Lorwyn), tarde pero seguro. Espero que los Liege-Siervos sean la salida a todo esto.

La semana que viene volveré a relatarles un poquito mas de la odisea viajera que tuvimos para llegar a lo que hoy es nuestro espacio. Nos vemos en una semana, más o menos.