ImageDespués de los Torneos Presentación y de los Torneos Lanzamiento, todo es: "Conflux", "Conflux", "Conflux". Durante las próximas dos semanas es todo lo que vamos a escuchar.

Che: ¿Qué le puedo poner a mi “Naya” de lo que salió en Conflux?
Hola. ¿Carpeta tenés, cartas de Conflux?
Es una porquería Conflux.

Esta buena Conflux, me gusto la nueva Swords to Plowshares.
Y muchísimos cometarios similares a estos rondaran nuestros rincones del vicio. Luego pasaran a ser parte del recuerdo, como parte de algo que se pasó a asumir con naturalidad.
No es mi propósito hacer algún tipo de juicio de valor respecto de esta nueva expansión, simplemente relataré los sucesos acontecidos en el release que tuve el gusto de jugar.
Si bien el hecho de jugar un draft con una expansión cuya temática es “tricolor” puede desmotivar un poco, a mi criterio jugar “Limitado” es de las cosas mas gratificantes que tiene Magic, mas allá de que su astronómico precio nos lo pueda prohibir de vez en cuando.
Y así, decidido a probar suerte en este formato que tanto me gusta, llego al histórico recinto.
La semana anterior (junto con unos camaradas) decidimos organizar un “Draft Pobre” ¿en qué consiste esto? Simple, draftear con cartas viejas (armado algo así como “boosters caseros”) para agilizarse y familiarizarse con la mecánica y las vicisitudes de la misma. Es algo muy divertido de hacer y se los recomiendo, mas si hay una o dos cervecitas de por medio.
Muchos acólitos del Magic toman sus recaudos a la hora de enfrentar drafts con expansiones que recién salen a la venta: revisión meticulosa del spoiler (o de lo que hay salido hasta el momento), revisión y testeo de las estrategias/temáticas ya predispuestas en cada expansión (exaltado, desenterrar, etc. en este caso), buscar bombas que den partidas y demás cosas que los jugadores serios toman como algo relevante para hacer antes de este tipo de competiciones.
Aquellos un poco mas desprolijos -pero no menos aficionados- irán a “ver que onda”.
Uno de los primeros elementos que me llamo la atención fue el hecho de que tendríamos que draftear con triple conflux y las desavenencias que eso traería. El haber estado jugando con Shards of Alara desde hace un tiempo implicaba que podíamos aprovechar ese conocimiento previo a favor nuestro. Pero no, eran todas cartas nuevas y hasta para algunos todo improvisación.
Ansioso miro el pequeño pilón de tres boosters de Conflux, como esperando ansiosos para ser abiertos. Luego de debatir estrategias con mis ocasionales compañeros de mesa se da la señal de abrir el primero. Lo abro, miro, y contengo esas ganas de ir hasta el final para ver la rara (cosa que uno hace siempre).
Luego de un rato mi pool ya estaba bastante armadito, y yo bastante orgulloso de él (que ingenuo!).
Terminé armando Grixis (bueno, casi, en realidad fue un B-R con splash G). Al ver como me pasaban cosas como Shambling Remains y Manical Rage , supuse inmediatamente la estrategia, tenia que pegar y rápido. Tratar de aprovecharme del mundo multicolor y salir con los botines de punta en turno dos o tres como mucho.
Las cartas pasaron y pasaron, el azul circulaba a lo loco y las cartas que iban quedando no eran ni dignas de pickeo en el torneo de comunes.
Para hacerle compañía a los 3 Shambling Remains entraron Scarland Thrinax, Rotting Rats, Hellkite Hatchling y una mención especial para el Viashino Slaughtermaster (el cual, pese a los rumores, es infrecuente, lo implica que sigue sin haber comunes que dañen dos veces).
Es imprescindible pickear algún removal o daño para sacarnos del camino algún bicho demasiado molesto. Para cumplir ese rol tomé cartas como Dark Temper y Wretched Banquet, a esto sumado una carta que aparte de estar buena brindaba cierta sinergia con otras cartas del mazo: Yoke of the Damned (de la cual tuve tres copias en el mazo).
Tal vez el peor error fue creer que podía prescindir de alguna “superbomba”. Desgraciadamente no vi pasar ninguna, sino la hubiera tomado. Por eso estandarice mi mazo y así quedó.
Con cuatro Absorb Vis para usar de “Finisher” (o para ciclar, o para extender mi agonía) quedó finalizado este engendro “Grixis”.
Estaba bastante confiado y orgulloso, algo que era casi inevitable cuando otras personas veían lo que había armado y decían “¡esta bueno, che!” Pero por suerte la realidad es dura y nunca tiene miedo de decirte la verdad.

Match 1:
G/W (y seguramente tenia algún splash de otro color)
Recuerdo vagamente el mazo. Tenía una fuerte base W/G. Salí con violencia fixeando con Mana Cylix. Rápidamente su vida bajó hasta ocho, todo iba viento en popa hasta que bajó un Cliffrunner Behemoth….  el cual no hubiera sido problema si no fuese por lo que paso después. Él, sin otro permanente en mesa que el bicho feo ese, aguanta mis ataques pero no puedo bajarle las vidas que le quedaban. Yo pasé el turno y pasó lo peor: me bajó un Vagrant Plowbeasts lo que me obligó a mirar como me llenaba la cara de dedos.
Para el segundo usé mi sideboard y metí la Corrupted Roots que había agarrado casi por descarte. Robo mis siete cartas y la suerte determino que viniera. Turno uno, yo pantano, turno dos, el bosque. Voy yo Corrupted Roots a su bosque. Hizo todo lo posible para no quemarse pero para mi desgracia su mano fue un calco de la anterior, bajaron los dos gordos y me quedé mirando nuevamente.
Un fracaso.

Match 2:
Me tocó jugar contra un camarada habitué de los torneos, de esta partida definitivamente no recuerdo mucho, se que fue bastante peleada ya que en ciertos puntos los mazos se parecían bastante. Él venía igual que yo, con una derrota a cuestas.
En un momento dado pongo en juego a mi Viashino Slaughtermaster con Maniacal Rage y lo sopapeé un rato pegando por seis.
Es una lastima que no recuerde mas de esta partida, saque un rasposo 2-1 que podría haber sido lo opuesto de no ser por el azar.
 
Match 3:
El caballero me jugó con un mazo R/G/B
 Ya era hora que mi mala suerte se ponga en funcionamiento. La primera partida fue bastante reñida, llegó a tener tres Wandering Goblins en mesa los cuales me comí con Wretched Banquet (je…), sin embargo pegó muy duro y poco a poco me quedé sin recursos. Lo mandé a cuatro, yo con un Absorb Vis en mano rogaba robar una tierra, pero bueno, nunca pasó.
Y de “rogar a que venga una tierra” pase a “por favor no vengan mas tierras”. Robé en 7 turnos cinco tierras (si, cinco) habiéndome quedado con una mano inicial de cinco tierras (es la clásica especulación de “ufff, es muy poco probable que siga robando tierras, mejor me quedo”,  lo cual me llevó a mirar el solitario que mi oponente jugaba para mi.
Abucheado y magullado saqué mis conclusiones. Tal vez el único aliciente de semejante derrota sea haber conseguido un Martial Coup, no se para que la voy  usar pero seguro para algo.

Mis felicitaciones al niño que salió tercero y lo festejo como si hubiera salido campeón del mundo, bien ahí.