¿Alguna vez viste la película Rebelde sin Causa, donde James Dean juega un juego llamado “The Chicken Game”? ¿Y viste también la serie de Indiana Jones? En Diamantes tenemos un poco de ambas películas, la temática en donde cada uno de los participantes demuestra quien las tiene mejor puestas para seguir en las catacumbas antes de salir corriendo.

Si no conocés el juego “The Chicken Game”, te recomiendo que veas este video:

Todos los jugadores se encuentran en un campamento común y tendrán la posibilidad de entrar una vez a cada una de las 5 entradas en la mina. Todos entran al mismo tiempo y de común acuerdo deciden que en cada recámara en donde encuentren diamantes, se repartirán en partes iguales los mismos. Los que no se puedan dividir, quedarán en el camino.

Pero que pasa, como dije antes, cada una de las entradas está llenas de peligros, se pueden encontrar además de los diamantes, serpientes, alacranes gigantes, explosiones de dinamita, explosiones de gas y por supuesto derrumbes. Si alguno de estos eventos ocurre, los exploradores tendrán mucho terror, tanto que si ocurre el mismo evento una vez más, tirarán todos los diamantes que han juntado hasta ese momento y huirán inmediatamente sin botín. Entonces, en cada recámara nos encontraremos ante la pregunta de “¿sigo en la mina o me conformo con lo que tengo y me voy? Puedo ganar más, pero también me puedo quedar sin nada”.

Para realizar esto, cada uno de los jugadores decide si seguir o no, decide en secreto y todos al mismo tiempo muestran lo que eligieron. Aquellos que se retiran, se quedan con los diamantes que recogieron hasta el momento. Los que se quedan, tienen la suerte echada, la próxima cámara los podrá dejar pobres o llenarlos de diamantes. Lo que exista en las recámaras estará determinado por un mazo de cartas que representa una cámara por carta, entonces puede aparecer alguno de los peligros del tope del mazo como así también diamantes. Como se imaginarán, no todas las cámaras tienen la misma cantidad de diamantes. Es por eso que seguir dentro de la mina no te da garantías de nada, podés llegar a encontrar una mina muy importante con 17 diamantes como así también una mina con solo uno.

Cuando todos los jugadores salgan de la mina, ya sea porque quisieron o porque los inundó el pánico, será momento de tomar aire y probar suerte con otra entrada.

Componentes del juego

Las piezas del juego son bastante simples, entonces pusieron mucho empeño en brindar un producto de buena calidad.

8 Figuras de Explorador
8 Carros para transportar los diamantes
30 Cartas que representan las recámaras de las minas
Una bolsa llena de Diamantes (por supuesto que son de plástico, sino seria un juego muy caro)
Manual de instrucciones (está en castellano)

Como dije antes, la calidad de los materiales es muy buena, incluso los carros que al principio cuesta un poco armarlos, una vez ensamblados, tienen un corte perfecto por lo que no vas a tener esos problemas de los juegos truchos que terminás tirando el troquelado porque ninguna pieza coincide con otra.

Conclusión

Este es uno de los juegos que puede ser considerado party game y family game al mismo tiempo ya que es muy fácil de explicar, para aquellos que quieran jugar a algo en medio de una reunión, no hacen falta más de 5 minutos par contar los detalles y que todos estén jugando y viendo quien tiene más huevos para adentrarse en la mina. Además de eso, presenta situaciones muy interesantes a la hora de debelar cuál es la próxima celda en la mina. En este juego se maneja muy bien la tensión durante toda la ronda. También, y como se imaginarán, siempre está el enfermo que quiere llevarse mil diamantes en la primera ronda o por necesidad, porque lo aplastaron las piedras o bien mordieron las serpientes, tiene que recuperar muchos diamantes para no perder el juego.

El juego está pensado para jugar de 3 a 8 personas pero también se puede jugar de a 2 con algunas reglas especiales. El límite de jugadores está determinado básicamente por los componentes del juego pero nada impide que se pueda jugar con más jugadores, solo tendremos que hacer un poco más de matemáticas a la hora de dividirnos los diamantes.

En definitiva, un juego simple pero muy entretenido, para pasar un buen rato en las reuniones y claro, descubrir quién se come los mocos antes que los demás.